Análisis: Europa, de vuelta

By mayo 9, 2017ES, ES-Homepage

Celebramos hoy el Día de Europa. Y lo hacemos agradeciendo que por una vez los sondeos acertasen y Francia cuente con un nuevo presidente europeísta. Presidente que defiende la necesidad e idea de Europa como referente para la estabilidad política y el crecimiento económico.

No obstante, la Unión Europea y sus instituciones tienen muchos desafíos por delante. El primero de ellos, el inicio de las negociaciones formales del Brexit, que será un proceso largo y no exento de dificultades. Proceso que, no obstante, puede ayudar por otro lado a impulsar el consenso y la cooperación entre los 27 Estados miembros que no votaron “Leave” hace un año.

Las empresas españolas y de otros países con inversiones en el Reino Unido, en particular las de los sectores que pueden verse más afectados por el Brexit -no sólo el financiero sino también otros estratégicos, como el turístico y la economía digital-, tienen ante sí el reto de seguir muy de cerca el proceso, y defender sus intereses ante los negociadores. Y cuando hablo de negociadores no me refiero únicamente a la Comisión Europea y el gobierno británico, sino también a los representantes españoles en los grupos de trabajo comunitarios, que definirán la posición y líneas rojas en la negociación a nivel sectorial.

Otros desafíos clave para Europa encima de la mesa son, sin duda, mejorar notablemente la gestión de la crisis migratoria, impulsar el crecimiento económico y decidir cómo avanzar en los acuerdos comerciales internacionales, tras la firma del CETA con Canadá y la paralización del TTIP.

Ya en clave local, el reciente envío a Bruselas del Plan Nacional de Reformas para este año, muestra la agenda a nivel político y regulatorio del gobierno asociada a las políticas comunitarias. Una agenda con iniciativas a tener muy en cuenta por los distintos agentes económicos con inversiones en nuestro país, entre las que vale la pena citar el Plan Estratégico de Impulso y Transformación de la Administración Pública, el Mercado Único Digital, la Economía Circular, la fiscalidad medioambiental y de las multinacionales o la reforma de la arquitectura institucional de la defensa de la competencia y la supervisión en el ámbito económico y financiero.

A ello añadir el reto del gobierno de defender en Europa los intereses de los sectores estratégicos para la economía española, así como las inversiones de la Unión Europea generadoras de empleo, y que apoyen la inversión privada y los sectores más dinámicos de nuestra economía.

Más allá de todo esto, la percepción de que el proyecto europeo puede resurgir tras años de parálisis se puede contemplar ahora como una posibilidad, más que una ilusión. Europa puede estar de vuelta.

Javier Valiente, Socio director de Political Intelligence Madrid

 

Foto obtenida en la página web de la Comisión Europea